La subasta de toda la vida, en pantalla.
La cofradía que canta el precio, la lonja del pueblo, la cooperativa que casa lotes. Sigue siendo igual de viva — sólo que ahora cabe en el móvil, todos ven lo mismo y la liquidación sale en el momento.
Seis cosas que cambian la lonja.
Subasta a la baja
El precio empieza arriba y va bajando. Aprieta el botón el primero que lo acepta. La de toda la vida.
Subasta a la alza
Pujas que suben hasta que nadie sube más. Útil para lotes únicos o cuando hay mucho interés.
Precio de suelo
Tú pones el mínimo al que estás dispuesto a vender. Si nadie lo iguala, el lote no sale. Sin dramas.
Tu barca, tu lote, tu nombre
Cada lote viene con su origen, su pesaje y su firma. El comprador sabe qué compra; tú sabes a quién se lo vendes.
Transparente para todos
La puja se ve en la pantalla. Sin trampas, sin precios que cambian de boca a boca.
Liquidación al momento
Termina la subasta, sale el albarán y la factura. La cofradía lleva su contabilidad sin un Excel detrás.
El precio lo pone el mercado. Tú decides el suelo.
¿Cofradía? ¿Cooperativa? ¿Lonja?
Si organizáis una subasta cada día —pescado, hortícola, lo que sea— cuéntanos cómo lo lleváis hoy y montamos un piloto a vuestra medida.
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